viernes, 2 de enero de 2009

Un cliente de buen paladar


Albertito hace un pancho cada que regresa de la escuela para que lo lleven a comer a la Monchería, ha llegado a dejar de comer si lo llevan a otro sitio. Gracias, tú si sabes.
A veces cuando llega, viene con los ojos hinchados del numerito que acaba de armar con sus padres y para suavizar el drama le prestamos nuestras cofias o gorras que tenemos y así se tranquiliza y se siente integrado.